La Yesca rechaza el proyecto de ley «Inviolabilidad de la Propiedad Privada»

Lo considera un grave retroceso en la defensa de la soberanía nacional y del patrimonio territorial

 

Prensa En el Recinto. Desde la Agrupación Feminista e Intersectorial La Yesca expresamos nuestro más enérgico rechazo al proyecto de ley denominado «Inviolabilidad de la Propiedad Privada», por considerar que constituye un grave retroceso en la defensa de la soberanía nacional y del patrimonio territorial de nuestro pueblo.

En los próximos días, el Senado de la Nación debatirá una iniciativa que modifica aspectos centrales del régimen de propiedad de la tierra. Más allá de sus aspectos técnicos y jurídicos, entendemos que esta discusión interpela el presente y el futuro de nuestro país: nos obliga a preguntarnos quién decide sobre nuestros territorios, nuestros bienes comunes y las condiciones de vida de las generaciones venideras.

La soberanía no es una consigna vacía. Se construye cada vez que un pueblo conserva la capacidad de decidir sobre sus recursos estratégicos, proteger sus ecosistemas y garantizar que la tierra cumpla una función social antes que una lógica exclusivamente mercantil.

Defender la Argentina es también defender el agua, los glaciares, los bosques, los humedales, las tierras productivas y las comunidades que las habitan. La tierra no es una mercancía más: es el espacio donde nace la vida, donde se producen los alimentos, donde se construyen las memorias colectivas y donde se proyecta el futuro de una Nación. Desde una mirada feminista sostenemos que no es posible separar la tierra de la vida. Lo que ocurre con los territorios repercute directamente en quienes sostienen cotidianamente las tareas de cuidado, en las comunidades y en quienes históricamente han sido relegados de las decisiones políticas y económicas.

La historia de nuestro país demuestra que los procesos de desposesión nunca son neutrales. Las comunidades indígenas, los sectores populares y, especialmente, las mujeres y las diversidades han cargado con las consecuencias de políticas que privilegiaron intereses económicos por sobre los derechos colectivos. Son ellas quienes enfrentan con mayor crudeza la incertidumbre, el desarraigo, el deterioro de las economías familiares y la pérdida de los vínculos comunitarios que hacen posible una vida digna.

Por eso afirmamos que no existe soberanía cuando se debilitan las herramientas destinadas a proteger nuestro territorio y nuestros bienes comunes. El cuidado de la tierra, del agua y de los ecosistemas constituye una responsabilidad democrática, constitucional y ética con las generaciones presentes y futuras.

No se trata de cerrar las puertas al mundo ni de negar la inversión. Se trata de establecer reglas que resguarden el interés nacional, preserven nuestros recursos estratégicos y garanticen que las decisiones sobre el territorio argentino respondan, antes que nada, al bienestar de su pueblo.

Por todo ello, solicitamos a las senadoras y los senadores de la Nación que escuchen la voz de las comunidades, actúen con responsabilidad histórica y rechacen toda iniciativa que comprometa la soberanía territorial, el patrimonio común y el derecho del pueblo argentino a decidir sobre su propio destino. Porque la soberanía se defiende. La tierra se cuida. Y el futuro de la Argentina no se entrega.

Tags: Actualidad, Cañada de Gómez, Destacada

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