Opinión

Enseñar a preguntar

El conocimiento se sucede cuando el estudiante logra captar las características esenciales que hacen al objeto de estudio y es capaz de transferirlas

 

Redacción En el Recinto. Por Facundo Odasso.

Símbolo de la Ilustración, la Enciclopedia, como genero literario, tenía el objetivo expreso de recoger, compilar y divulgar todo el conocimiento del mundo. Con ese fin se publica en 1768, la Encyclopaedia Britannica, en Edimburgo. Esta tuvo su edición final en formato papel en 2010. La incapacidad de recolectar información en tiempo real, la perdida de tiempo en obtener la respuesta necesaria y la incomodidad que generaban sus tomos, hizo de la Enciclopedia algo obsoleto.

Hoy, toda la información del mundo cabe en el smartphone. La velocidad de su producción, junto al acceso libre, rápido y gratuito, transformo a la información en un bien abundante. Y, lo que abunda no se valora. Esta accesibilidad, no se condice con el procesamiento inteligible que implica el acto de conocer.

El conocimiento se sucede cuando el estudiante logra captar las características esenciales que hacen al objeto de estudio y es capaz de transferirlas a distintas situaciones de su vida. Copiar y pegar información no es conocer.

Ante esta situación debe ponerse en valor la pregunta, como la estrategia certera en el manejo crítico de la información. La pregunta debe partir del estudiante. El sujeto cognoscente no es un ente aislado: tiene su historia, sus emociones, sentimientos, intereses y preocupaciones. La pregunta debe ser formulada desde las condiciones propias del alumno para que el acto de aprendizaje no quede en la idealización de un saber neutral. Es la pregunta que parte de la curiosidad por la respuesta.

La pregunta debe exigir explicación. Es necesario enseñar a formular preguntas que desarmen respuestas automáticas. Preguntas que busquen los fundamentos del objeto de estudio y, por ello, permitan su comprensión. La pregunta no debe ser inocente, debe ser provocativa, audaz, problematizar aquello que se da como obvio. Es la pregunta que despierta el interés en la respuesta.

La pregunta debe permitir las posibilidades. Existe en la respuesta a una pregunta la posibilidad de poder ser otra, y esto es lo que el estudiante debe ponderar. La pregunta tiene que estar dirigida a abrir aquello que se nos da como cerrado, y, a partir de ahí, sondear todas las respuestas posibles. Es la pregunta que fomenta el debate en torno a la respuesta.

La pregunta debe posibilitar la pausa. Ante la vorágine de información, la pregunta debe permitir trabajar con tiempo su respuesta, para que el estudiante se piense en ella, y pueda, a partir de ello, reformular la pregunta. Es la pregunta que permite la reflexión en torno a la respuesta.

Todo lo que los estudiantes de nivel medio y superior aprendan hoy, será irrelevante en 10 años. La clave está en enseñar el uso crítico de la información, no en sintetizarla o memorizarla. No hay que ir por más contenido, hay que ir por un mejor abordaje del mismo. Enseñar a preguntar es una de las estrategias a la cual la escuela debe dirigir se esfuerzo.

 

Facundo Odasso. Profesor Superior Universitario (UCA sede Rosario), Licenciado en Ciencia Política (UNR) y Diplomado en Gestión Pública por la Universidad Católica de Córdoba.

Fuente: Clarin

Tags: Actualidad, Destacada

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