Redacción En el Recinto. En el marco de la discusión que semana tras semana se viene suscitando, de que si el Concejo Deliberante debe aprobar una Ordenanza por la cual se destine fondos para publicidad de las actividades legislativas institucionales, es una discusión propia de esta época. En otro momento, donde la seriedad y la formalidad pregonaban, no se dudaba de que el Concejo debiera tener publicidad de su actividad.
Una de las cuestiones que confunden esta decisión es que hace un tiempo que se viene tratando de desprestigiar a las instituciones democráticas y a la misma Democracia, por parte de un sector de la política que históricamente lo ha hecho. Eso no es lo novedoso.
Otra cuestión, pero más doméstica, es que, al Concejo de Cañada de Gómez, hace un tiempo y en la actualidad, vienen tratando de desprestigiarlo y de querer hacer creer que no trabajan, que no hacen nada, que no es necesario, que pone palos en la rueda, etc., cuando en realidad, es una institución demasiado importante por más que a los Intendentes de turno les moleste.
Ya casi no hay diarios impresos en nuestra localidad. Tiempo atrás se publicaba en los diarios las ordenanzas que la Municipalidad promulgaba a modo informativo, para saber cuáles eran las normativas a las cuales debe ajustarse el ciudadano. Y teniendo en cuenta que, ninguna persona puede alegar el no cumplimiento de una norma por desconocimiento, es absolutamente necesario publicar las ordenanzas que el Municipio está promulgando, porque si no se están publicando habría un incumplimiento por parte de quienes la sancionan y de quienes las promulgan.
Cabe señalar que no solamente el Concejo Deliberante es una usina de ordenanzas; en el mismo se realizan reuniones, con particulares u otras instituciones de las cuales, la ciudadanía debe informarse para conocer el tema, para realizar algún aporte, para participar, etc. Es muy importante que los medios de comunicación local informen, y no por una cuestión de publicidad partidaria, sino, para que la ciudadanía en su conjunto esté al tanto de todo lo que pasa en el recinto o en la sala de reuniones.
Lo más llamativo de este caso, es que los Concejales oficialistas no estén de acuerdo. Si nos remontamos unos pocos años atrás, el actual Intendente pregonaba por la publicidad de la actividad legislativa y no solo eso, intentó varias veces televisar las sesiones utilizando el argumento correcto, el de difundir la actividad legislativa. Hoy podemos ver que sus Concejales están en contra de dicho argumento. La cuestión es muy sencilla: tratar de esconder lo más posible al adversario o adversaria electoral, que tengan la menor cantidad de minutos en los medios, todo ello por las dudas, olvidándose por completo de que gobiernan para la gente que es la única que debe enterarse de lo que pasa en el Concejo Deliberante. A su vez, el actual Intendente debería tener una reparación histórica con la difusión de la actividad legislativa, como también, la entrega de subsidios institucionales por parte del Concejo Deliberante, ya que eran parte de la función del Concejo y por un alto grado de irresponsabilidad de su parte, fueron dejados de lado por el Poder Ejecutivo de la época.
En resumidas cuentas, la difusión de la actividad legislativa no es algo que se deba ver como beneficio particular o partidario. Sí, tal vez, sea un beneficio indirecto, pero la difusión de la actividad legislativa no es más que pensar en la gente, en que se la debe informar de lo que pasa y en respetar a las instituciones democráticas.
La nueva vocación republicana por la pauta y sus curiosas coincidencias.

























